Pepper Keenan (C.O.C.) & Layne Staley (Alice In Chains)
Cathouse : Hollywood, CA
March 1991

Corrosion Of Conformity had just released the Blind CD and the band had boldly taken a huge leap in both their sound and in their new lineup. Although the band was now moving from their hardcore/punk roots to more of a true metal sound, they became more politically involved than they had ever been before. The band spearheaded the new CD with the controversial single, Vote With A Bullet.

The band wanted more, they wanted to really spread the word and increase voter turnout. Sounds like a good excuse to have a party! I was lucky enough to get invited to tag along with the band and some of their good pals in the rock world as they joined forces with the Rock The Vote Organization at The World Famous Cathouse in Hollywood. It was a great night! There were so many rock giants there that I will have to post a few photos in the upcoming weeks to really show all who was there.

I thought I would start with this photo first as it holds a great memory for me. Earlier that evening, Layne from Alice In Chains had challenged me to a “friendly” game of pool. Luck was on my side and I beat him pretty badly. The rest of the night he was giving me a hard time, asking for a rematch, but I didn’t have the time as I needed to snap photos. He must have thrown the finger at me 20 times that night and threw me some of the funniest “dirty” looks possible. Here he is sticking his tongue out at me trying to stir me up…and to top it off, Pepper is giving me the finger in support of Layne….good times! R.I.P Layne.

La Aguja y el Daño Hecho

Jon Wiederhorn, Rolling Stone

1996

Hacia el infierno y de regreso.

Han sobrevivido a la adicción a las drogas y la tragedia personal, pero lo más duro para Alice in Chains puede que sea encontrar una manera de vivir con ellos mismos.

Lanzado en noviembre, el tercer álbum y homónimo de la banda muestra un mayor crecimiento, emparejando sesiones de improvisación con ritmos sombríos y entrelazando melancolía con amenaza.

Teniendo en cuenta lo oscuro que es su música, uno esperaría que los miembros de Alice in Chains fueran de igual forma fuera del escenario. En su lugar, se enfrentan el uno con el otro, como una compañía de comedia depravada. “Como nuestra música es tan deprimente, todo el mundo espera de nosotros que andemos de negro y nos quejemos de toda la mierda”, dice Kinney. “Pero es una idea tan errónea. Acabamos de reunirnos y divertirnos. Somos como los Monkees o algo así.”

Después de terminar con el Whirlyball, Alice in Chains regresan al centro de Seattle y paran en Umberto´s, el tipo de restaurante italiano de estilo familiar donde, si bebes suficiente vino barato, no te importará lo que hay debajo de la capa de la salsa roja. Apropiadamente, la banda está sentada en un alejado cuarto trasero que funciona como una bodega de vinos. Antes de llegar a la habitación aparecen los miembros de Alice haciendo un ritual de heavy-metal primitivo: asquear al periodista. Cantrell se jacta de una chica a la que recientemente recogió, la que masticaba tabaco, causándole una peculiar pero placentera sensación de ardor durante el sexo oral. Staley contrarresta con una historia de un amigo que recibió una mamada de de una mujer extremadamente ebria que lo vomitó completamente en la mitad del acto. Entonces llegamos al siguiente tema: el maltrato animal. Staley habla de un conocido de la infancia que envolvió las piernas de un gatito con una cuerda y lo arrojó a un lago: “Grité, ‘No, hombre, sácalo,’ pero él era más grande que yo, por lo sólo ví como se ahogaba. Pero el golpe de gracia viene cuando Cantrell recuerda las hazañas de un psicópata de barrio:. “El repartía estas ranas y tortugas por un lado, y lucían completamente normal. Entonces se acercaba a uno y tú estabas onda ‘Oh, wow, una rana.’ Entonces él las daba vuelta, y todas sus entrañas colgaban hacia afuera. Sin nada más que decir, nadie tiene demasiada hambre cuando la comida finalmente llega.

Después de la cena, Cantrell, Kinney y Inez regresan con Staley a su casa, donde se quedan hasta las 5 de la mañana, fumando marihuana y jugando videojuegos. Su camaradería ha ayudado a los miembros de la banda soportar las dificultades del abuso de sustancias y la tragedia personal. El estar tan cerca también casi los ha destruido.

En el verano de 1994, un día antes del inicio de una gira con Metallica, Alice casi alcanza el final de su cadena. En ese momento, Staley estaba en la garras de la adicción a la heroína, y Kinney estaba luchando con la bebida. “Habíamos estado yendo a toda máquina, corriendo a toda velocidad, con los ojos cerrados”, dice Cantrell mirando a través de un vaso medio vacío de cerveza. “Habíamos estado demasiado cerca por mucho tiempo, y estábamos sofocándonos. Éramos como cuatro plantas que trataban de crecer en la misma maceta.”

Las cosas se pusieron peor cuando Staley, quien, de acuerdo a Kinney, acababa de regresar de rehabilitación de drogas, llegó a ensayar drogado. En respuesta, Kinney arrojó sus baquetas y se juramentó a no volver a tocar con Staley. Cantrell se mostró de acuerdo, la gira fue cancelada, y la banda se separó por seis meses. “Nadie estaba siendo honesto con los demás en ese entonces”, admite Kinney, segundos después de la inhalar una nube de humo de marihuana. “Si hubiéramos continuado, había una buena probabilidad de que nos hubiéramos autodestruido en la gira, y definitivamente no queríamos que eso ocurriera en público.”

En los meses siguientes a su separación, los miembros de la banda experimentaron las etapas del dolor que acompañan a la pérdida: negación, depresión y finalmente aceptación. “Al principio estaba estupefacto”, recuerda Staley, murmurando como si alguien hubiese sido despertado por una llamada telefónica nocturna. “Me quedé sentado en mi sofá mirando el televisor y emborrachándome todos los días. Cuando nos juntamos por primera vez como banda, todos éramos hermanos. Vivíamos en la misma casa y e íbamos de fiesta juntos y bebíamos tanto como el otro. Pero luego empezamos a dividirnos y fuimos en distintas direcciones, y nos sentimos como si estuviéramos traicionando el uno al otro”.

Rumores de una ruptura permanente y peores aún comenzaron a circular. “Me enteré a través de la Internet que tengo SIDA”, dice Staley. “Me enteré de que estaba muerto. ¿Dónde más podría enterarme acerca de estas cosas? No veo a un médico con regularidad. Estaba en San Francisco en el Lollapalooza, y esta chica se me acercó y me dijo: “Tú no estás muerto.” Y yo dije: ‘No, tienes razón. Wow.”

Durante el tiempo que estuvieron separados, Staley grabó un álbum con Mad Season, su proyecto paralelo con el guitarrista de Pearl Jam Mike McCready y el baterista Screaming Trees Barrett Martin; Inez practicó buceo y trabajó con el guitarrista de Guns n ‘Roses Slash en su album ‘It’s Five O’Clock somewhere;’ ‘Kinney hizo Snowboard y grabó una canción con Krist Novoselic, Kim Thayil y Johnny Cash para el álbum tributo a Willie Nelson,’ Twisted Willie-, y Cantrell, que escribe la mayor parte de la música de la banda, se encerró en su casa rural en las afueras de Seattle y escribió riffs , que eran inicialmente para en un álbum en solitario. Para enero de 1995, estaba trabajando en algo de ese material con Kinney y Inez. Cuatro meses después, Staley fue invitado a volver al redil, y la banda comenzó a trabajar junta en “Alice in Chains”. Si ‘Dirt’ era un diario del dolor y el rencor causado por la adicción, la traición y la hipocresía, ‘Alice in Chains’ narra las amargas secuelas del conflicto, buscando re-ensamblar las piezas destrozadas. “Dejamos que la mierda saliera directamente en éste”, dice Cantrell. “A menudo era depresivo, y conseguir hacerlo se sintió como tirarse de los pelos, pero fué la mierda mas cool, y me alegro de haber pasado por eso. Voy a atesorar el recuerdo para siempre. “Yo lo atesoraré por siempre, también, sólo porque de éste puedo acordarme haberlo hecho”, dice Staley. Él sólo lo dice mitad en broma.

Es el día después de la aventura del Whirlyball, y Staley está sentado en un mesa esquina del Cafe Sophie, un pintoresco restaurante de jazz de Seattle, que sirvió como una morgue a principios de la década de 1900. Después de ordenar una cerveza de raíz, se asoma por la ventana hacia el sol, que está haciendo un agujero a través de las nubes oscuras y reflejándose sobre el agua con gas con sonido de Puget. El frágil cuerpo de Staley ha sido devorado por una chaqueta de color azul y una camiseta blanca estampada con el diseño de su primer auto-retrato en acuarela. Sus pantalones están decorados con los personajes de Plaza Sésamo. Su cabeza está atada con una bandana blanca de manchas, y una pequeña costra sobre su ojo derecho resalta sobre su pálida piel. Un par de guantes de color negro cubre sus manos. Ayer llevaba los mismos guantes. Anoche en la cena, los guantes se habían ido, pero las mangas de su camisa blanca Oxford estaban abotonadas entre los pulgares e índices, dejando al descubierto las uñas sin cortar, sucias e incrustadas. Cuando regresó de un viaje al baño, las mangas estabán desabotonadas, dejando al descubierto lo que parecen ser, marcas rojas y redondas de pinchazos desde las venas hasta los nudillos de su mano izquierda. Y cualquiera que sepa algo acerca de las drogas intravenosas puede decir, se utilizan las venas de las manos sólo después de que todas las otras venas han sido usadas.

A pesar de la evidencia, Staley no reconocerá que él todavía lucha con la heroína. “Si estoy ocupado, y si estoy haciendo mi trabajo, y si estoy haciendo cosas que creo que son grandes, entonces tengo un problema con algo?” pregunta. “Si vivo sólo una dieta estrictamente de azúcar, bueno, me gusta.” ríe débil y nerviosamente, luego continúa. “Nadie nunca le pregunta a Meat Loaf,” ¿Qué comes? ¿Por qué comes tanto? ¿No deberías perder algo de peso? ‘No, él no debería. El es el maldito Meat Loaf. Él escribe canciones, y pasa momentos excelentes, y no tiene que ver con ninguno de tus putos asuntos. Tal vez come pastel de carne cada maldita noche, ¿sabes? “Se ríe en forma más alta

"La gente tiene derecho a hacer preguntas y cavar profundo cuando estás lastimando gente y las cosas que te rodean," Staley continúa. "Pero cuando yo no he hablado con nadie en años, y cada artículo que veo es la droga aquí, el drogadicto acá, whisky esto - ese no es mi título como onda "Hola, soy Layne, el muerde uñas, sabes? Mis malos hábitos no son mi título. Mis fuerzas y mi talento son mi título."

El argumento de Staley podría tener más peso si no hubiera escrito sobre el uso de drogas. Cinco canciones en ‘Dirt’ eran acerca de la heroína, y varios tracks en este nuevo álbum tienen líneas como “Las cosas van bien, tus ojos se dilatan / te sacudes, y yo estoy drogado?” (“Sludge Factory”) y “No de nuevo / Sólo una vez más” (“Head Creeps”). Sin embargo, Staley dice que él es reacio a hablar sobre sus adicciones - no porque esté avergonzado, sino porque él está preocupado que sus fans puedan pensar que está glorificando las drogas.

"Escribí acerca de las drogas, y no pensé que estaba siendo descuidado o imprudente por escribir acerca de ellas", dice Staley. "Así es como mi patrón de pensamiento fue: Cuando probé las de drogas, fueron malditamente grandiosas, y trabajaron para mí durante años, y ahora se están volviendo contra mí - y ahora estoy caminando por el infierno, y esto apesta. No quería que mis fans pensaran que la heroína era genial. Pero entonces llegaron fans dándome los pulgares para arriba, diciéndome que estaban drogados. Eso es exactamente lo que no quiero que suceda."

Aunque Staley no entrará en detalles sobre su uso pasado o presente de drogas, él admite que tiene una personalidad adictiva. “Cuando no estoy drogándome, estoy comiendo,” dice. “Y me emborracho, y gano 20 libras. Y hago ejercicios. Y cuando empiezo a hacer ejercicio, me vuelvo loco haciéndolos. No puedo hacer nada en pequeñas dosis. Si me sentara aquí y dijera: ‘Estoy 90 días sobrio y se hace fácil mantener el rumbo “, estaría lleno de mierda, porque no estoy 90 días sobrio. Pero tampoco estoy en el baño drogándome. Y hace dos años habría sido así. No es algo en lo que piense. No es algo como que me despierte y tenga que ir a buscarlo”.

Staley nació en Kirkland, Washington, en 1967, y se crió con dos hermanas en una familia de clase media. Su primer recuerdo es el de mirar un carrusel musical que colgaba sobre su cuna. A los 5, se unió a un grupo de música preescolar que se reunía una vez a la semana. Cuando tenía 7 años, sus padres se divorciaron y su madre se volvió a casar, sumando un hermanastro a la familia. “No hay profundos y oscuros secretos allí”, dice Staley. “Recuerdo que a veces me preguntaba dónde estaba mi papá, pero la mayoría del tiempo estuve demasiado ocupado corriendo y jugando.”

A los 12, Staley comenzó a tocar la batería. Fue en esta época que conectó por primera vez el sexo y las drogas con el rock & roll. “Leí mi primer artículo sobre [una de las principales estrellas de rock de los 80], y él estaba en una limusina haciendo líneas de coca en un espejo, y tenía una chica debajo de cada brazo”, dice Staley. “Y fue entonces cuando decidí que quería ser una estrella de rock. Quería hacer líneas de coca, y quería esas chicas debajo de mis brazos. Yo no sabía lo que era la cocaína, y tampoco qué era el sexo, pero parecía impresionante para mí porque estaba escrito en la revista”.

Durante la escuela secundaria, Staley pasó de la batería a las voces, intercambiando su miedo a la batería por los megáfonos. Cantó en una serie de grupos de garaje, incluyendo uno en donde ensayaban en la casa de uno de los miembros cuya madre era una cristiana devota. “Yo tenía un pentagrama en mi chaqueta, así que normalmente tenía que colarme en los ensayos de la banda,” Staley recuerda.

Para Staley, la música le entregaba una vía de escape de la monotonía de la escuela y la frustración de no ser popular. Después de la secundaria, Staley se mudó a un local de estudios de ensayo llamado el Music Bank. Una noche en una fiesta en 1987, se encontró con el futuro guitarrista de Alice, Jerry Cantrell.

English version

Casi 40 kilómetros en las afuera de Seattle, más allá de una red de caminos cruzados rodeados de granjas de emú y llamas, hay un viejo y sucio camino de tierra más adecuada para el caballo y la carreta que para el automóvil. Justo al lado de este camino está la casa de Cantrell, una modesta vivienda de tres dormitorios que se enclava en 20 acres. Cuando está en casa, Cantrell pasa mucho de su tiempo en el sofá de la sala de juegos, mirando a su televisor de pantalla de proyección de 57 pulgadas, que está conectado a una antena satelital en su patio trasero. “Definitivamente sabemos cómo pasar el rato aquí”, dice mientras se despide su primera copa de la tarde. Habiendo despertado recién, está sin afeitar y vestido con una polera de Suicidal Tendencies azul y pantalones de buzo - probablemente la misma ropa que usó de pijama la noche anterior. “La única cosa más relajante es la pesca. Esa es la única cosa que puedo hacer donde no pienso en la banda o mis cuentas o nada. Es solo una maldita y tranquila paz.”

"Jerry es una persona muy compleja", dice su hermana, Cheri. "Él es muy reservado de si mismo y, especialmente, de aquellos de los que se preocupa. Es muy difícil, porque tiene muchos aspectos diferentes en él, y sólo depende de qué lado se levanta por la mañana. Yo nunca, nunca pensé que iba a ser tan grande como él es hoy. Creí que iba a terminar trabajando para Safeway o en un lugar de video o algo así. "

Un amigo cercano de Cantrell, el baterista de Metallica, Lars Ulrich, agrega: “Es muy parecido a mí Siempre hay algo que está pasando en su cabeza. En términos de cambios de humor, creo que los dos estamos como un indicador de volumen, rebotando, entre ser realmente feliz y ser un idiota y estar realmente en algo y no”.

Cantrell, cuyo bisabuelo era un ladrón de trenes del salvaje oeste, nació en Tacoma, Washington, en 1966. En ese momento, su padre era un soldado luchando en Vietnam, y su madre, una organista amateur e instrumentista de melódica, estaba criando a Cantrell, a su hermana mayor y su hermana más pequeña. “Uno de los primeros recuerdos que tengo es que mi padre regresaba de Vietnam en su uniforme cuando tenía 3 años de edad”, dice Cantrell, “y mi mamá diciendome que él era mi padre.”

Después de la guerra, el padre de Cantrell pasó de una base militar a otra, incluyendo temporadas en Alemania y Alaska. Sin embargo, tres años en Vietnam le pasaron la factura a su padre, y cuando Cantrell tenía 7 años, sus padres se divorciaron. “Mi padre fue entrenado para ser un maldito asesino”, dice Cantrell. “Después de eso, no se puede simplemente volver a casa y decir, “OK, todo está cool. Voy a trabajar de 9 a 5 ahora”. Esa mierda te marca para siempre. Tuvimos un montón de problemas y acontecimientos debido a eso”. En Dirt, Cantrell escribió acerca de las experiencias de Vietnam de su padre en la canción “Rooster”, lo que precipitó un nuevo vínculo entre Cantrell y su distanciado padre, que accedió a aparecer en el video y más tarde viajó con Alice in Chains en gira para introducir la canción.

Después de que sus padres se separaron, la familia se mudó a Tacoma a vivir con su abuela. “tuvimos algunos momentos difíciles”, dice Cantrell. “Estábamos en el bienestar y nos daban cupones de alimentos. Teníamos como un frasco de tomates que crecía en nuestra maldito jardín, y mi mamá trataba de hacernos la cena de esto comprando fideos de un vecino cercano. Fue realmente muy duro para nosotros”

A pesar de las dificultades, Cantrell sabía desde temprana edad lo que quería hacer con su vida. Poco después de que él aprendió a escribir, documentó su objetivo en un libro del Dr. Seuss llamado ‘Mi libro sobre mí,’ llenándo la frase: “Cuando crezca quiero ser un …” con las palabras ‘rock star’ en extensas letras cursivas.

Algunos años más tarde, Cantrell se mudó con su madre y comenzó a hacer vandalismo en el barrio con sus amigos – tirándole huevos a los autos y rompiendo los buzones con bates de béisbol. Poco después, descubrió el sexo. “Me arrestó la policía, tratando de conseguir una mamada en un parque cuando tenía 17 años”, dice. “Lo que más me asustaba era que mi abuela que tenía un maldito scanner de la policía, y ella solía escucharlo todos los días y me decía cuando mis amigos eran arrestados. Pero esa noche uno de sus cristales se salió de ese canal, por lo que no podía oír nada. Eso fue un regalo del cielo”.

Para ese tiempo, Cantrell estaba jammeando regularmente con amigos y actuando en papeles principales en obras de teatro de la escuela secundaria. A la edad de 20, sufrió su primera gran pérdida cuando su abuela murió de cáncer. Seis meses después se enteró que su madre estaba enferma terminal de cáncer de páncreas. “Ella y mi abuela pasaron la mayor parte de su tiempo en la casa, en la cama médica drogadas con morfina y consumiendo todos los días”, recuerda, con la voz ligeramente quebrada. “Mis otros parientes venían de visita, y hubo momentos muy tensos entre nosotros porque no me entendían en absoluto. Tocaba la guitarra de 10 a 12 horas por la noche. Era una forma de escapar del dolor que tenía justo delante de mi cara. No tocaba con el volumen alto o algo por el estilo, pero me decían que probablemente estaba molestando a mi madre, lo que era una mierda. Ni siquiera estaba consciente. En cualquier caso, la estaba ayudando porque yo estaba tocando para ella, y tal vez ella me podía oír un poco mientras ella estaba allí “.

Unos meses más tarde, Cantrell tuvo una confrontación física con su tío y fue expulsado de la casa. Pocos días después, el soporte vital de la madre de Cantrell fue apagado y no pudo estar con ella en su lecho de muerte. “Estuve muy enojado con ellos por mucho tiempo”, dice. “Fue una ira de niñez estúpida, pero causó una montón de distancia entre mi familia y yo. Eso es un pena, porque realmente los amo a todos.”

Poco después de la muerte de su madre, Cantrell se mudó con Staley al Music Bank. Las semillas de Alice in Chains se plantaron un poco más tarde cuando Cantrell conoció al primer bajista de Alice, Mike Starr, después de que ambos se unieron a un banda local de metal, Gypsy Rose. Decidieron formar su propia banda con Staley, quien estaba cansando del grupo de glam en el que estaba. Starr presentó a Kinney a la banda, quien estaba saliendo con la hermana de Starr.

Kinney había estado yendo de sofá en sofá desde la edad de 17 años, cuando su madre lo echó de la casa por ser irrespetuoso. Kinney pudo haber carecido de una casa, pero tenía una buena batería y un montón de talento. La formación original Alice permaneció junta hasta 1993, cuando Starr dejó la banda. Fue reemplazado con Inez, que había estado tocando el bajo con Ozzy Osbourne. “Estaba trabajando en algunos demos con Ozzy, y le dije que Alice me había pedido que fuera a Europa con ellos”, recuerda Inez. “Le pregunté si creía que debía ir, y me dijo: ‘Si no vas, estarás en el hospital durante unos siete días.’ Y le dije ‘¿Por qué?’ Y él dijo: ‘Les tomará todo ese tiempo sacarte mi pie de tu culo.’

El mercado de Seattle Pike Place es más que una parada para las empresas de buses turísticos de la ciudad. Es un gran lugar para comprar artesanía local, verduras frescas y artículos para drogarse. En este momento, Staley y Cantrell están menos interesados ​​en macramé y zapallos de lo que están en las pipas y pipas de agua. Cantrell toma una caja de madera simple de color con una pipa de un solo golpe, y Staley gasta $ 141.42 en una brújula y un set de encendedor, una pipa de agua larga con diseño, tres pipas de vidrio y un recipiente que parece un frasco de perfume. “Mis gatos siempre las tumban y las rompen”, dice Staley, quien comenzó a fumar marihuana y beber en la adolescencia antes de experimentar con la heroína y después convertirse en un adicto a esta.

Desde entonces, la adicción ha sido la fuerza maligna que han hecho tan fascinantes las canciones de Alice in Chains y se ha convertido en el poder destructivo que amenaza constantemente a la banda “Layne batalla todo el tiempo con esa mierda”, dice Kinney. “Es probable que lo haga el resto de su vida. Solía ​​molestarme con él todo el tiempo sólo porque estaba preocupado por él. Pero en ese entonces yo estaba jodidamente borracho todo el tiempo. ¿Cuál es la diferencia, ¿sabes? A todo el mundo se le debe permitir que viva su propia vida. Tratamos de cuidarnos el uno al otro, pero no puedes decirle a alguien lo que debe hacer”.

'Alice in Chains' fue grabado en cuatro meses y medio, pero algunos de las canciones fueron en verdad escritas cuando la banda entró en el estudio en abril pasado. Utilizando los riffs que Cantrell había escrito como base, Alice in Chains jammeó hasta que obtuvieron un bosquejo para las canciones. Luego le entregaron las cintas a Staley, quien hizo a última hora la mayor parte de las letras. “Yo sólo escribí todo lo que estaba en mi mente”, dice Staley, “por lo que muchas de las letras son realmente vagas. Si me pides cantar la letra de alguna de las canciones ahora, no podría hacerlo. No estoy seguro de que tratan porque todavía están tan frescas”.

Una de las canciones más emotivas del álbum, “Heaven Beside You”, fue escrita exclusivamente por Cantrell como una manera de hacer frente a su reciente ruptura con su novia de siete años. La conoció en un concierto de Guns n ‘Roses, mientras que él estaba tratando de entregar a Axl Rose un demo de la banda, y Cantrell todavía la describe como “la mujer más hermosa que he visto en mi vida.” Los dos se separaron el año pasado porque Cantrell fue incapaz de mantenerse fiel a ella. “Todavía la amo, pero soy demasiado como un maldito lobo - matar, atacar, seguir adelante”, se lamenta. “Es difícil cuando estás tan acostumbrado a ser duro. No puedes decirle a un roble que sea un pino.”

Staley tuvo una experiencia similar con una mujer con la que estaba comprometido hace unos años. “Definitivamente puedo decir que el rock & roll fue un factor enorme en nuestra ruptura”, dice. “Cuando estás en una relación, la chica por lo general está con la gran idea de que tú y ella nacieron unidos por la cadera. Así que cuando llegan las peleas, es muy doloroso.”

"No se trata de echar abajo a las mujeres", añade Staley antes de lanzarse a una teoría sexista, "pero creo que las mujeres son tan diferentes químicamente de los hombres, y eso hace que sea difícil mantener una relación. Ellas tienen sus períodos, pasan por cambios emocionales horribles, y tratar de ser lógico con una persona que tiene una lógica totalmente diferente dando vueltas en su cerebro es simplemente imposible”.

Pero Cantrell y Staley han sido consumidos con algo más que malas relaciones recientemente, enfrentando a una aún más dolorosa y aterradora perspectiva: la muerte. El año pasado uno de los primos de Cantrell, que sufría de depresión profunda y usaba Prozac, se pegó un tiro entre los ojos. Cinco de los amigos de Staley también han muerto durante los últimos dos años. Él no dice si las muertes estuvieron relacionadas con las drogas.

"Estaré aquí por un maldito largo tiempo," afirma Staley. "Tengo miedo a la muerte, especialmente la muerte por mi propia mano. Tengo miedo de dónde iría. No es que siempre lo considere, porque no lo hago."

Bueno, quizás no, pero hace dos años y medio, Staley podría fácilmente haber tomado su vida si no hubiera sido por un par de experiencias cercanas a la muerte que, según él lo obligaron a volver a evaluar su estilo de vida. De nuevo se niega a decir si los incidentes fueron relacionados con las drogas, pero él de buena gana y vívidamente describe la experiencia. “Tuve la suerte de obtener una visión de hacia dónde iba a ir si yo seguí adelante con esto”, dice con franqueza. “Eso me pone triste por mis amigos que han tomado sus propias vidas, porque sé que si tu tiempo no ha terminado aquí, y lo terminas tu mismo, entonces tienes que terminarlo en otro lugar. Hubo un tiempo cuando las cosas parecían desesperadas, y pensé que quitarme la vida podría ser una salida. Hice un par de intentos muy débiles, principalmente para ver si podía hacerlo, y no pude.

"Estaba sentado con un amigo una vez", Staley recuerda, "y se me borró todo por alrededor de un minuto. No tenía control sobre mis músculos, y me asustó más que la mierda, porque experimenté lo que supongo que podría haber sido el infierno, o ya sabes, el purgatorio o lo que sea. Estaba extremadamente frío, y yo me daba vueltas como si estuviera borracho y tratando desesperadamente de tomar un respiro. Había dolor en mi pecho como si fuera a explotar.

"Si tienes que sentir dolor aquí, tienes que sentirlo en algún otro lugar", continúa. "Yo creo que hay un lugar maravilloso para ir a después de esta vida, y no creo que haya una condena eterna para nadie. No estoy metido en la religión, pero tengo una buena comprensión de mi espiritualidad. Creo que no soy el mayor poder en esta tierra. No me creé a mí mismo, sino hubiera hecho un trabajo mucho mejor”.

Por toda la agonía que entró en ‘Alice in Chains’, hay una belleza austera en la forma en que las guitarras zumbantes giran en espiral alrededor del los pulsos del ritmo.

"Nuestra música se trata de tomar algo horrendo y transformarlo en algo hermoso," explica Cantrell.

"Hago eso cada vez que me estoy vistiendo," bromea Staley. "Tomo una cara horrenda y la transformo en una hermosa."

Tal frivolidad ocasionalmente se abre camino a través de los surcos del nuevo disco. “Durante mucho tiempo dejé que los problemas y relaciones agrias gobernaran sobre mí en lugar de dejar que el agua rodará por mi espalda”, dice Staley. “Pensé que era genial poder escribir una música tan oscura y depresiva. Pero en lugar de ser terapéutico, empezaba a estorbar y seguía haciendo daño. Esta vez me dije, ‘A la mierda. Puedo escribir buena música, y si me siento dócil y siento ganas de reír, me río. ‘No hay un mensaje enorme, profundo en ninguna de las canciones. Era sólo lo que estaba pasando en mi cabeza en ese momento. Tuvimos buenos momentos, y tuvimos malos momentos. Grabamos un par de meses acerca de ser humano.

"En estos días, eso es todo Staley anhela. Él no quiere ser un dios del rock, y ciertamente no quiere ser un mártir. "No me gustaría estar atrapado allí", dice. "Vi todo el sufrimiento por el que Kurt Cobain pasó. Yo no lo conocía muy bien, pero vi a esta persona realmente vibrante convirtiéndose en una persona realmente tímida, aislada, introvertido que difícilmente podría conseguir un hola.

"Hubo un momento en el que hicimos todo lo que alguna vez soñamos", Staley continúa. "Después que obtuve mi primer disco de oro, mi amigo vino y sacó un par de líneas de coca, y saqué el disco de oro de la pared, porque ese era un sueño que yo tenía. Si alguna vez tenía un disco de oro, iba a hacer mi primera raya de coca en el. Pasé grandes momentos paseando en limusinas y comiendo langosta y acostándome con chicas. Me convertí en un cerdo salvaje por un tiempo, quiero decir, el sexo no es algo que anhelo mucho más. Lo pasé muy bien, pero no puedo física o mentalmente vivir en ese estilo de vida en forma constante”.

En reacción a la avalancha de atención que acompaña a la fama, Staley se mudó a una casa en las afueras y ahora pasa mucho de su tiempo a puerta cerrada. “Al final del día o al final de la fiesta, cuando todo el mundo se va a su casa, estás contigo mismo”, dice Staley. “Hubo un tiempo en que no podía lidiar con eso, y no podía ir a lugares por mí mismo. Tenía que llamar a un amigo para ir a 7-Eleven. Simplemente no podía acercarme a la gente cuando estaba solo. Conseguir un lugar propio fue un paso hacia aprender cómo hacer eso”.

Aproblemado y retraído, Staley se ve sí mismo como un niño pequeño que ganó la lotería y se mudó a su propio parque de diversiones privado. “Yo corro y juego todo el día, y no tengo que entrar y lavarme la cara,” Staley dice con orgullo. “Y no me voy a dormir hasta que he visto todos mis dibujos animados, y eso por lo general no es hasta las 9 de la mañana. Cuando obtuve una tarjeta de crédito, la llevé al límite durante los tres primeros meses en Toys ‘R Us. Compré un montón de juegos de video, pistolas de ‘Star Trek’ y figuras de Batman”.

Si bien los aspectos de la conducta de Staley son entrañables e infantiles, las marcas en sus manos sugieren que no ha derrotado su adicción. “No sé nada acerca de las marcas de pinchazos en las manos”, dice la manager de Alice, Susan Silver. “Todo lo que sé es que este tipo de periodismo crea un ambiente que es peligroso para los jóvenes que lo leen.”

Con su nuevo álbum, Alice in Chains puede que hayan triunfado artísticamente, pero no han tenido mucho tiempo para celebrar. Han estado demasiado preocupados si estarán mental y físicamente saludables para hacer una gira (no se han agendado fechas aún) y qué fuerza puede ser la próxima que amenace su existencia. Mientras más discos Alice in Chains venden, menos entienden todo lo les ocurre a su alrededor. “Mierda, no sé qué demonios estoy haciendo,”, admite Cantrell. “Nunca tomé Rock Star 101 en la escuela. Ni siquiera vi el libro de texto. La forma en que lo veo, la única manera de averiguar lo que está pasando en la vida es ir a través de ella a toda máquina con la cabeza hacia abajo golpeando algunas paredes en el camino. Esa es la única manera de aprender. Entonces, esperar que después de un tiempo, puedas determinar cuáles seguir golpeando”